Calcula los materiales
Medidas, rendimientos y merma, en la unidad en que los compras. Usa tus precios. Lo que no tienes, Billy lo busca en tiendas de Chile y te muestra dónde y cuándo lo vio.
Billy es el agente de Datiafy. Le escribes el trabajo con tus palabras, te pregunta lo que falta y en unos minutos te deja la cotización hecha, mientras sigues con lo tuyo: materiales con su cuenta, mano de obra, plazos y cuánto te queda, con tus precios. Tú la revisas y la mandas.Le cuentas el trabajo, te pregunta lo que falta y te deja la cotización hecha: materiales, mano de obra y plazos, con tus precios.
Calcular los materiales, la mano de obra y cuánto te va a quedar se las gana: lleva horas, y al final el número sale al ojo. Si te quedas corto, la diferencia la pones tú. Billy saca esas cuentas por ti.
«Billy, cotízame pintar el living de la señora Rosa»
Billy no te explica cómo cotizar: cotiza. Le cuentas el trabajo, te pregunta lo que falta y te entrega todo esto, con tus precios.
Medidas, rendimientos y merma, en la unidad en que los compras. Usa tus precios. Lo que no tienes, Billy lo busca en tiendas de Chile y te muestra dónde y cuándo lo vio.
Los días de trabajo con tus tarifas, y el paso a paso con sus plazos. Si no tienes tarifa, te pregunta cuánto te cuesta un día.
Costo, margen y el IVA aparte, antes de mandarla, y un % de ganancia distinto para cada renglón si lo quieres. Si un precio te deja pérdida, lo ves al tiro.
Las etapas, cuánto dura cada una y cuáles van a la par. Tu cliente la ve en la cotización y en el PDF.
Es tu segundo ojo: compara cada renglón con lo que se cobra hoy en Chile, te dice si estás bajo o alto y lo que te faltó cotizar. Y te arma la lista de compras para WhatsApp.
Si le pasas trabajos a otros maestros, el mensaje para mandarle por WhatsApp: qué hacer, las medidas, los materiales y el plazo. Sin precios.
Billy vive dentro de Datiafy y ve tu negocio completo: tus cotizaciones, tus precios, tus clientes, tu agenda y lo que te deja cada trabajo. Toca un ejemplo.
Usa tus rendimientos, tus tarifas y hasta tres cotizaciones tuyas que se parecen al trabajo nuevo. Entre más mandas, más se parecen a las tuyas.
Tus notas de terreno, lo que contestó el cliente en el formulario y hasta diez fotos. Con eso la cotización sale sin que la escribas de nuevo.
«Anota en el trabajo de Mónica: antejardín de 60 m²» y queda en sus notas. Después le dices «hazme la cotización» y la arma con eso.
Si te alcanza el anticipo, cómo vas este mes, por qué un trabajo te deja poco y a quién conviene llamar hoy. Con los mismos números que ves en pantalla.
Te espera en tu Resumen, en una barra abajo como la de un chat: le cuentas el trabajo y te la arma. Cada día te dice en una frase lo que más conviene hacer hoy. Y al cerrar un trabajo, qué hacer distinto la próxima vez.
Visitas, compromisos y tareas en un solo calendario. Tu cliente elige la hora de la visita desde un enlace, y a los dos les llega el recordatorio.
Le mandas un enlace y elige entre las horas que tú ofreces.
Antes de la visita les llega el aviso a ti y a tu cliente.
Con día, hora y repetición, en el mismo calendario.
Se acabó preguntarte si el cliente vio tu cotización, y enterarte al final de la obra si ganaste o perdiste.
La cotización viaja como enlace, con tu logo y tus colores. Cuando tu cliente la abre te llega un aviso con sonido —quién, a qué hora y cuántas veces—, y Billy te ayuda con qué decirle. Desde su teléfono la acepta, pide un cambio o la rechaza diciendo por qué, sin crear ninguna cuenta.
Bájalo de $1.774.680 y mira qué pasa.
Costo, margen, neto, IVA y total, mientras escribes; el IVA no cuenta como ganancia. Cuando el cliente acepta, cada boleta entra a su costo con su foto, y al cerrar ves cuánto te dejó de verdad.
El programa completo en los dos planes, en el computador, el iPad y el teléfono, con la misma cuenta.
Lo que hace el programa, contado en un video corto. Para mirarlo con calma, está el recorrido pantalla por pantalla.
Ver el canal de Datiafy en YouTubeLos dos planes traen todo desde el primer día y nunca pagas por cotizar. Un solo costo mal calculado puede costarte más que un año de Datiafy.
$23.788 con IVA. También en pago anual: $199.900 + IVA, 12 meses por el precio de 10.
La prueba parte la primera vez que entras y dura 10 días, sin tarjeta. Si decides seguir, inscribes tu tarjeta y el primer cobro se hace el día que termina la prueba. Si marcaste el pago anual, lo encuentras marcado. Precios en pesos chilenos. Términos y condiciones.
$59.488 con IVA. También en pago anual: $499.900 + IVA.
Se elige en «Mi cuenta» al inscribir la tarjeta, y del Profesional te pasas a Equipos desde ahí mismo, con todo lo tuyo.
Creas tu cuenta en app.datiafy.cl con tu correo y entras. Desde la primera vez que entras tienes 10 días con el programa completo, sin inscribir ninguna tarjeta. No hay nada que instalar.
Sí. El recorrido muestra las pantallas una por una, con una empresa de remodelaciones de ejemplo: cotizaciones, un trabajo en curso con sus gastos, la agenda de la semana y el análisis. Y el video «¿Qué es Datiafy?» lo cuenta en menos de tres minutos. Para verlo con tus propios trabajos está la prueba: 10 días con el programa completo, sin tarjeta.
Hay dos planes, y en ninguno se cobra por cotización. El Profesional, para quien cotiza solo, cuesta $19.990 + IVA al mes ($23.788 con IVA), o $199.900 + IVA al año ($237.881 con IVA), que son 12 meses por el precio de 10. Incluye una empresa y una persona; cada persona adicional suma $5.900 + IVA al mes. El plan Equipos, para empresas donde cotizan varias personas, cuesta $49.990 + IVA al mes ($59.488 con IVA), o $499.900 + IVA al año, y trae tres personas; cada persona de más suma $9.900 + IVA al mes.
Sí, el plan Equipos. Cada persona entra con su correo y su clave. El rol Cotizador cotiza, manda y sigue los trabajos con Billy y con Mis precios, pero no ve el Resumen, el Análisis, Ajustes ni el plan. Cada trabajo dice quién lo lleva, y a cada persona le pones metas —ventas ganadas, cotizaciones mandadas, margen— para ver cuánto lleva en el mes. Del Profesional a Equipos te pasas desde «Mi cuenta», con todo lo tuyo.
No. La prueba dura 10 días desde la primera vez que entras y durante esos días no se cobra nada. Trae dos personas, para que pruebes con alguien de tu equipo, y diez presupuestos armados por Billy. Si decides seguir, inscribes tu tarjeta cuando quieras: el primer cobro se hace el día que termina la prueba, así que no pierdes los días que te quedan. Hay una prueba por persona.
Si no elegiste un plan, la cuenta pasa a solo lectura: abres, revisas y descargas todo lo tuyo, pero no creas cosas nuevas. Tres días antes te avisamos por correo. No se borra nada: eliges el plan y sigues donde ibas.
Desde «Mi cuenta», cuando quieras. Si cancelas durante la prueba, no se te cobra nada. Si ya pagaste, usas lo pagado hasta el final del período y no se renueva. El servicio no tiene derecho a retracto: para eso está la prueba de 10 días.
Con tarjeta de crédito o débito, que ingresas en una página de pago aparte; no necesitas abrir otra cuenta para pagar. Por cada pago emitimos boleta o factura electrónica, la que elijas.
No. Entras con tu correo y tu clave desde cualquier navegador al día. El computador de la oficina, el iPad que llevas a terreno y el teléfono son la misma cuenta y los mismos datos.
No. Recibe un enlace, lo abre en su teléfono y ve la cotización con tu logo y tus colores. Desde ahí la acepta, pide un cambio o la rechaza escribiendo el motivo, y te enteras al momento: si la rechaza queda rechazada sola, y si la acepta la confirmas tú con un clic. Si se la mandas por correo, lleva además el PDF adjunto. Al aceptar, elige si te paga con transferencia o con tarjeta y ve cuánto es el primer abono, si lo pusiste en la cotización; a ti te llega en el aviso, y lo cambias después si te pide otra forma de pago. Lo mismo para contestar tus preguntas o elegir la hora de la visita, que queda en tu agenda.
Lo decides tú, con una pregunta antes de enviarla: «¿Tu cliente ve el precio de cada cosa?». De fábrica la respuesta es no: tu cliente ve la lista de lo que incluye el trabajo y el total, sin el precio ni la cantidad de cada cosa, o un solo renglón escrito por ti. Si quieres mostrarlo, eliges por categoría o renglón por renglón, con o sin cantidades. Vale igual para el enlace y el PDF que le mandas, y tus costos y tu margen no salen nunca.
Sí. La Agenda junta tres cosas con tres colores: las visitas a clientes (azul), los compromisos —la reunión con el contador, el retiro de material— (verde) y las tareas (ámbar). Y cada trabajo aceptado sale en morado desde el día que parte hasta el que termina. Se ve por día, semana, mes o lista; en el computador las cosas se arrastran a otra hora o a otro día. Al lado está el panel de tareas: listas propias, subtareas, estrella, un día si hace falta y repetición cada día, semana, mes o año. Una tarea con hora te avisa por correo una hora antes, y la visita les llega de recordatorio a ti y a tu cliente.
Sí. Armas tus categorías de costo y tus unidades, y todo se hace a tu medida. Si tu trabajo no se mide por metro cuadrado, dejas el tamaño en cero y se calcula igual, solo con sus costos.
Una planilla calcula lo que le escribes. Datiafy además guarda tus precios y te los sugiere, manda la cotización como enlace y te dice si la abrieron, agenda la visita y, cuando el cliente acepta, compara el gasto real con el presupuesto. Un programa de facturación empieza cuando ya vendiste; Datiafy cubre lo de antes y lo de durante: pedir los datos, cotizar y saber cuánto te dejó el trabajo. Y cada cotización se baja en Excel cuando quieras.
Sí. Le escribes «hazme una cotización para Juan Pérez: cambio de piso del baño de 2 × 1,5 m» y te la deja guardada en borrador, en el trabajo de ese cliente. Si ya fuiste a la visita, lee tus notas, lo que contestó el cliente en el formulario y hasta diez fotos. Si falta lo que define el precio —los m², cuántas manos en una pintura, qué cubierta lleva un techo—, te hace hasta cinco preguntas antes de armarla, y si no tienes tarifa de mano de obra, te pregunta cuánto te cuesta un día. Las cantidades salen de lo que escribiste —cada línea dice si es medida tuya o estimada—, y los precios, de Mis precios y de tus tarifas; los materiales que no tienes guardados los busca en las tiendas —Sodimac, Easy, Construmart y otras— con el precio de hoy y el link de donde lo sacó. Antes de entregártela revisa sus cuentas con tus medidas. Entre más cotizaciones mandas, más se parecen a las tuyas. Tú la revisas antes de mandarla. El plan Profesional incluye 20 al mes.
Sí. Antes de mandarla, Billy te dice si estás cobrando bien cada renglón —bien, bajo o alto— comparado con lo que se suele cobrar hoy en Chile, te muestra dónde lo vio cuando hay una página, y te avisa qué le podría faltar. Mientras escribes «Lo que cotizas», «Revisar con Billy» —abajo a la derecha en el computador, junto a «Guardar» en el teléfono y la tablet— abre a tu segundo ojo con «¿Estoy cobrando bien?» y «¿Qué me falta?», que te sugiere lo que un trabajo así suele llevar y tu cotización no dice, como el retiro de escombros, sin repetirte lo que ya anotaste; en una cotización que armó Billy, el botón aparece cuando le cambias algo a mano. Ves tus costos al lado de lo que dice Billy, y con un botón usas el valor sugerido o agregas lo que falta donde quieras, como renglón o como costo tuyo: nada cambia sin que lo elijas. También se lo puedes preguntar en el chat, y revisar una cotización ya aceptada. Cada revisión cuenta como uno de tus presupuestos de Billy, y antes de revisar te dice cuántos te quedan. Cuando Billy te arma una cotización, busca en las tiendas el precio de hoy de los materiales, con su link; a los de Mis precios les pone al lado el de la tienda y te avisa si difieren en 15% o más, y lo que no encuentra te lo propone con un precio de referencia, marcado «Sugerido por Billy, revísalo». El precio lo decides tú. Y de cada cotización sale la lista de compras, con la merma sumada, para copiarla o mandarla por WhatsApp.
Sí. «Cuándo se hace» es la carta Gantt del trabajo: cada etapa con su barra sobre los días, en la hoja que recibe tu cliente y en el PDF. Una etapa puede ir «junto con la anterior», así la carta muestra lo que se hace al mismo tiempo, y el total es lo que dura el trabajo de punta a punta. Sin fecha de inicio dice «día 1 al 3»; cuando el cliente acepta, pones el día en que parte y el que termina, salen las fechas en días hábiles y el trabajo aparece en tu agenda. Billy te la propone: al armar la cotización ya viene con ella, y en una cotización hecha a mano, «Billy propone la carta Gantt» mira tus costos, sobre todo la mano de obra, y te arma las etapas; la ves aparte y eliges usarla o le pides un cambio. Después, en el control de costos de cada trabajo, cada etapa se pinta según cómo va y una raya marca el día de hoy.
Lo que le preguntarías a alguien que conoce tu negocio: si te alcanza el anticipo, cómo vas este mes, por qué un trabajo te dejó menos de lo que esperabas, a qué cliente le conviene hacerle seguimiento hoy, cuántos metros cuadrados son los que anotaste en terreno, o dónde se cambia algo dentro del programa. También le dictas lo que viste —«anota en el trabajo de Mónica: antejardín de 60 m²»— y lo guarda en las notas de ese trabajo. Y le puedes mostrar de qué hablas: con el botón de la imagen le mandas fotos —también una recién sacada con el teléfono—, una captura o un PDF, como la cotización de otro o un plano, y te contesta mirándolos. Billy ve tu cuenta completa desde cualquier pantalla y te da los mismos números que muestra Datiafy. El plan Profesional incluye 150 preguntas al mes.
Crea tu cuenta, cuéntale a Billy tu próximo trabajo y mándale la cotización a tu cliente hoy mismo: 10 días con todo, sin tarjeta.
¿Dudas antes de partir? Escríbenos a hola@datiafy.cl.