Cómo cotizar una obra paso a paso, sin perder plata
Cotizar bien es lo que separa una obra que deja plata de una que te hace trabajar gratis. Y no se trata de cobrar más caro: se trata de no olvidar nada, de saber cuánto te cuesta de verdad el trabajo y de presentarle al cliente algo claro, que pueda entender y aceptar rápido.
En esta guía te contamos cómo armar una cotización de obra paso a paso, pensada para maestros y contratistas en Chile. Al final puedes descargar una plantilla Excel gratis que hace los cálculos por ti.
1. Visita la obra y toma buenas notas
Casi todos los errores de una cotización nacen en la visita. Antes de dar un precio:
- Mide todo lo que puedas. Metros cuadrados de muro, piso y cielo; metros lineales de cañería o cable; alturas. Si algo no lo puedes medir, anótalo como estimado.
- Saca fotos. Del estado actual, de las instalaciones existentes, de los accesos. Te van a servir para cotizar y para conversar con el cliente después.
- Pregunta lo que no se ve. ¿Hay estacionamiento? ¿Horario permitido de trabajo en el edificio? ¿Quién compra los materiales? ¿El cliente ya eligió terminaciones?
- Anota los riesgos. Humedad, instalaciones antiguas, muros que pueden estar en mal estado. Son las sorpresas que después se pagan con la contingencia.
Un consejo simple: no des precio en la misma visita si el trabajo no es muy chico. Di «le mando la cotización hoy en la tarde o mañana» y cúmplelo.
2. Divide el trabajo en renglones
Un renglón es cada parte del trabajo que se puede medir y cobrar por separado: demolición, retiro de escombros, preparación de superficie, instalación de cerámica, pintura de muros, puntos eléctricos, etc.
Trabajar por renglones tiene tres ventajas:
- No se te olvida nada, porque recorres la obra parte por parte.
- El cliente entiende lo que paga y puede decidir si saca algo.
- Después puedes controlar la obra: comparar lo que presupuestaste en cada renglón con lo que realmente gastaste.
Ordena los renglones en el orden en que se van a ejecutar. Así también te sirve como plan de trabajo.
3. Calcula los materiales (con merma)
Para cada renglón, lista los materiales con su unidad, cantidad y precio unitario. Aquí es donde más plata se pierde, por dos razones:
- Los materiales chicos. Fittings, adhesivo, fragüe, tornillos, cinta, lija, terminales. Uno por uno parecen nada; sumados pueden ser una parte importante del costo.
- La merma. La cerámica se corta, la pintura se pierde en rodillos y bandejas, el cable sobra en las cajas. Agrega un porcentaje de merma según el material y el tipo de trabajo.
Usa precios actualizados. Si cotizaste con precios de hace seis meses, probablemente estás cobrando de menos. Anota la tienda y la fecha del precio para saber cuándo revisarlo.
4. Calcula la mano de obra
La mano de obra se puede cobrar por día, por metro cuadrado, por punto o por trabajo cerrado. Lo importante es que el número tenga una base:
- ¿Cuántos días te va a tomar?
- ¿Cuántas personas necesitas?
- ¿Cuánto le pagas a cada ayudante por día?
- ¿Cuánto vale tu propio día de trabajo?
No olvides contar tu propio tiempo. Muchos maestros cobran la mano de obra de los ayudantes y el material, pero su propio trabajo queda «incluido en la ganancia». Eso hace que la ganancia parezca más grande de lo que es.
5. Suma los gastos generales
Son los costos que no son material ni mano de obra directa, pero que existen igual:
- Traslados, bencina, peajes y estacionamiento.
- Retiro de escombros y arriendo de contenedor.
- Arriendo de herramientas o andamios.
- Elementos de protección y seguridad.
- Visitas de diagnóstico y tiempo de cotización.
Si no los cotizas, los pagas tú.
6. Agrega una contingencia
Toda obra tiene algo que no estaba en el plan. Un porcentaje de contingencia sobre el costo te protege: cuanto más incierto es el trabajo (por ejemplo, una remodelación de un baño antiguo), mayor debería ser. Si al final no se usa, es ganancia; si se usa, no sale de tu bolsillo.
7. Define tu utilidad
La utilidad es lo que te queda después de pagar todos los costos. No es un regalo ni un «extra»: es lo que permite que tu negocio siga funcionando, que puedas comprar herramientas y que tengas colchón para los meses malos.
Escribimos una guía completa sobre esto: Cómo calcular la utilidad de una obra.
8. Calcula el IVA correctamente
Si emites factura, al precio neto (costo + utilidad) se le suma el IVA de 19%. Deja siempre claro en la cotización cuál es el neto, cuál es el IVA y cuál es el total. Así evitas la clásica discusión de «¿ese precio es con o sin IVA?».
Ejemplo: si el neto de tu obra es $1.000.000, el IVA es $190.000 y el total es $1.190.000.
Si tu cliente paga con tarjeta, recuerda que la comisión de la tarjeta también es un costo. Considérala en tu precio.
9. Escribe las condiciones
Una buena cotización no es solo un número. Incluye:
- Qué incluye y qué no incluye el trabajo.
- Plazo estimado de ejecución.
- Forma de pago: anticipo, estados de pago y saldo.
- Validez de la cotización (por ejemplo, 15 días, porque los precios de materiales cambian).
- Garantía, si la das.
10. Envíala rápido y haz seguimiento
El cliente que pidió tres cotizaciones muchas veces se queda con la primera que le llega clara. Mándala pronto, por el canal que el cliente usa (casi siempre WhatsApp) y, si no responde, escríbele a los dos o tres días.
Descarga la plantilla gratis
Preparamos una plantilla Excel de cotización de obra con secciones de materiales, mano de obra y gastos generales, porcentaje de utilidad editable, IVA de 19% y total calculado automáticamente.
Descargar plantilla de cotización (Excel)
¿Y si no quieres partir de cero cada vez?
La plantilla sirve, pero igual tienes que armar todo a mano. Con Datiafy le cuentas el trabajo a Billy, nuestro agente de IA (escribiendo, o dictando donde tu navegador lo permite), y te deja la cotización en borrador con renglones, cantidades y plan de trabajo, usando tus propios precios; lo que no tiene precio tuyo, lo busca en tiendas de Chile. La contingencia y la merma de cada material van incluidas, y si el cliente paga con tarjeta se calcula el recargo; ves separado lo que te cuesta, lo que ganas y el IVA; y tu cliente acepta, pregunta o pide cambios desde un enlace, sin crear cuenta.
Pruébalo 10 días gratis, sin tarjeta, con cotizaciones ilimitadas.